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Tiempo de Navidad

Con mucha claridad afirma en referencia a estas Fiestas: "Se prefiere el folklore de la Navidad antes que la historia verdadera de la Navidad"
Leer y compartir estos pensamientos es muy recomendable para entender el sentido de la Navidad...

El pastor Eduardo Coria nos brinda una interesante reflexión acerca de esta épòca de Navidad y las costumbres arraigadas en nuestra sociedad...
Con mucha claridad afirma en referencia a estas Fiestas: "Se prefiere el folklore de la Navidad antes que la historia verdadera de la Navidad"
Leer y compartir estos pensamientos es muy recomendable para entender el sentido de la Navidad...

TIEMPO DE NAVIDAD

Por Eduardo Coria

Domingo 14 de Diciembre de 2008 ...
Estoy terminando de dar una ojeada a la Revista Dominical del Diario CLARÍN, y como hago siempre, me detengo en la sección "PALABRAS MAYORES". Esta sección es refrescante. Porque en medio de tanta propaganda, de tanto esfuerzo por meterse en la cabeza de los lectores para convencerlos de que para tener más éxito o ser más lindos “hay que comprar…” tal o cual reloj, zapatilla, juego, y mil etcéteras más. "PALABRAS MAYORES" nos retrotrae a la época en la que fuimos más felices, a nuestra niñez...

En la Revista de hoy la anécdota de una nena de 4 años me causó gracia pero también me dejó un sabor un poco amargo en el corazón. La transcribo literalmente:
4 años/Saavedra, Cba.
Vicky le mostró a su abuela lo que le pediría a Papá Noel. Llegando a la casa, la señora recomendó: 
–Tomá la leche, así Dios y tu angelito de la guarda están recontentos.
–Sí abu, ¡pero Dios y el angelito no traen regalos!

Detrás de la inocencia de Vicky (todavía hay niños candorosos...) percibo también lo poco inocente de sus expresiones, nacidas de tradiciones reñidas con la verdad. Porque lo único de real que hay en esta situación es Dios, aunque las dos referencias que se hacen a él son básicamente erróneas. Para que les resulte más claro, enumero todo aquello que no es real:

  1. Papá Noel. Pudo haber sido un personaje histórico, y si lo fue, está muerto desde hace muchos siglos y por lo tanto no viene a regalar nada.
  2. A Dios no se lo compra tomando la leche ni portándose bien. El Señor es inmutable, y todo lo que uno hace o deja de hacer no altera su humor. Dios vive en una eterna serenidad.
  3. El ángel de la guarda es una leyenda, como la de Papá Noel.
  4. Es verdad que el angelito no trae regalos, porque el papel de los ángeles es otro. Pero Dios sí trae regalos. El mayor de ellos, el que puede dar origen a todos los demás, es Jesucristo, ("Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda más tenga vida eterna" Juan 3:16)

Quizás usted me diga que “bueno, son cosas de chicos, son tradiciones lindas que en estos tiempos tan materialistas ayudan a mantener la ilusión...”. Y aunque no quiero ponerme en un lugar de viejo gruñón y protestón (quizás debería quitar eso de "viejo", porque lo soy), desde el dolor que me produce la tergiversación de la Navidad, siento la necesidad de protestar porque la Navidad ha sido tergiversada.
¿Sabe por qué digo esto? Porque…

se prefieren algunas tradiciones en lugar de la verdad. El ejemplo más patético es ese anciano gordito al que vemos transpirando bajo su traje de polo norte, que ni siquiera se ríe en castellano, y que por los hogares de los pobres no pasa...

se prefiere la ilusión de “recibir al niño Jesús” cuando Jesús ya no es un niño, sino es el Dios/Hombre que después de ir a la cruz y morir por nuestros pecados, resucitó, ascendió a los cielos y se sentó en un trono a la derecha de Dios. Y a éste Jesús no se lo recibe, se lo rechaza...

se prefiere tener un gran “árbol de Navidad” (mientras más grande mejor) lleno de luces y rodeado de regalos en lugar de permitir que Aquel que dijo ser “la luz del mundo” ilumine la vida, el hogar, la sociedad y la nación...

se prefiere llenar el estómago de comida y bebida en lugar de llenarse el corazón de las bondades de Aquel que dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”...

se prefiere pensar en Dios como un Dios castigador (pobres los niños que se criaron o se crían bajo el lema de “Dios te va a castigar”), o como un Dios parecido a Papá Noel (viejecito y un poco tonto) en lugar de verlo tal cual es en el rostro de Aquel que dijo: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”...

O sea, se prefiere el folklore de la Navidad antes que la historia verdadera de la Navidad.

Frente a la inminencia de las Fiestas Navideñas, pienso en la iglesia de Corinto. Aquellos cristianos habían perdido de vista muchos de los valores esenciales de su fe, y su padre espiritual, el apóstol Pablo, les escribió una carta en la que enumera esas pérdidas, y las corrige severamente. En el Capítulo Once censura su proceder en la Cena del Señor, diciéndoles: “Cuando, pues, os reunís vosotros, esto no es comer la cena del Señor. Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena, y uno tiene hambre, y otro se embriaga” (vs. 20-21).

Si trasladamos la idea a la Navidad, podríamos decir algo así: “Cuando se reúnen, esto no es celebrar la Navidad. Porque Jesús, el que cumple años, es el gran ausente, o, peor aún, ha sido remplazado por otros personajes. El verdadero pesebre ha sido suplantado por pesebres VIP que son una caricatura de la realidad. No, esto no es la cena de Navidad, es la cena de ustedes y punto, donde nadie se queda con hambre, y muchos se embriagan”.

Se dice que le hacemos bien a los niños creándoles algunas ilusiones. Pero ¿sabemos lo que significa la palabra ilusiones? Le doy algunos sinónimos: Sueños, delirios, quimeras, utopías, alucinaciones, imaginaciones, invenciones, mitos, fábulas, engaños, ficciones, y hay más...

No, lo que nuestros niños y nosotros mismos necesitamos son verdades en lugar de ilusiones. Y en esta época de Navidad, necesitamos empaparnos con la Verdad de que Dios se hizo hombre en Jesucristo, para vivir, morir y resucitar por nosotros.

Me animo a proponerle algunas cosas. Son éstas:

Eduardo Coria

Fuente: Daresperanza.com.ar

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