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Corazón de León y Semejante a un Cordero
Si el Señor quiere, hoy y la semana próxima nos enfocaremos en lo que significa para un hombre casado ser cabeza de su esposa y de su hogar. Nos enfocaremos sobre esto por dos razones. Una es la que la Biblia presenta en Efesios 5:23: “Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo”. Necesitamos entender lo que la Biblia quiere significar con esta declaración, a fin de podamos regocijarnos en ella y obedecerla.
El Esposo Cristiano como Cabeza, Parte 1
Efesios 5:21-33 (NVI)
21 Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo. 22. Esposas, sométanse a sus esposos, como conviene en el Señor. 23. Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo. 24 Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo. 25 Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella, 26 para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra, 27 para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa y sin mancha. 28 Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, 29 pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia, 30 porque somos miembros de su cuerpo. 31 “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo”. 32 Esto es un misterio profundo; yo me refiero a Cristo y a la iglesia. 33 En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo.
Si el Señor quiere, hoy y la semana próxima nos enfocaremos en lo que significa para un hombre casado ser cabeza de su esposa y de su hogar. Nos enfocaremos sobre esto por dos razones. Una es la que la Biblia presenta en Efesios 5:23: “Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo”. Necesitamos entender lo que la Biblia quiere significar con esta declaración, a fin de podamos regocijarnos en ella y obedecerla.
La otra razón es que pocas cosas son más quebrantadas en nuestro tiempo que la masculinidad y el liderazgo en relación con las mujeres y las familias. Y el precio de este quebrantamiento es enorme y afecta a casi todos los aspectos de la vida. De manera que por amor a la exposición bíblica fiel y al gozo bíblico, y por amor a la recuperación de la masculinidad bíblica y las estructuras familiares que exaltan a Cristo, si el Señor lo permite vamos a dedicar dos semanas a este importante tema del liderazgo.
Primero lo Primero
En estas semanas hemos tratado de enfatizar que el hecho de permanecer casado no tiene que ver en primer lugar con seguir enamorado, sino con guardar un pacto. Eventualmente hemos dicho que precisamente debido a este pacto guardado inquebrantablemente es que existe una mayor posibilidad de permanecer profundamente enamorado durante los próximos cuarenta años, lo que no sucedería si usted pensara que el tema del matrimonio consiste en primer lugar en seguir enamorado. Cuidar las primeras cosas hace mejor las segundas cosas. Permanecer enamorado no es la primera tarea del matrimonio. Es un feliz desborde que se origina en guardar el pacto por causa de Cristo.
En estos cinco mensajes hemos dedicado la mayor parte de nuestros esfuerzos a meditar en los fundamentos de este pacto y la necesidad de guardarlo así como Cristo guarda el pacto con nosotros. Hemos mirado al matrimonio como un escaparate en el que se muestra la gracia debido a que se guarda el pacto y como una combinación de perdón y paciencia. Y la última vez que estuvimos juntos nos ocupamos de la pregunta: ¿Cómo ayudarnos mutuamente a cambiar? Y ¿cómo ayudarnos mutuamente a cambiar por gracia?
El Liderazgo a la Luz del Evangelio
Hasta ahora hemos dedicado poco tiempo a los diferentes roles del esposo y la esposa, al liderazgo y la sumisión. Lo hicimos intencionalmente. Porque antes de que estas cosas puedan brillar con la hermosura que verdaderamente tienen era necesario tener presente que los fundamentos del matrimonio están en el evangelio. No hay nada feo o indeseable en estas distinciones de liderazgo y sumisión cuando se las considera a la luz del evangelio de la gracia.
Ahora veamos las preguntas que nos apremian: ¿Qué es liderazgo? ¿Y qué es sumisión? Mi plan es considerar el liderazgo durante dos semanas, y después de la Pascua tratar la sumisión y otros temas relacionados con el matrimonio.
Esta semana la dedicaremos principalmente el fundamento del liderazgo, y la semana que viene la dedicaremos principalmente a las aplicaciones prácticas de este fundamento.
El Misterio Revelado
Vayamos al versículo 31. Es una cita de Génesis 2:24: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo”. En el versículo siguiente (v. 32), Pablo se refiere a esa cita y dice: “Esto es un misterio profundo; yo me refiero a Cristo y a la iglesia”.
Ahora bien: ¿por qué se llama misterio al hecho de que un hombre y una mujer se unan para ser una sola carne en el matrimonio? En el Nuevo Testamento misterio no significa algo demasiado complejo, profundo, oscuro o inalcanzable para el entendimiento humano. Se refiere a un propósito de Dios que estaba oculto, pero que ahora es revelado para que lo entendamos y disfrutemos. En el versículo 32 Pablo explica qué es este misterio. La unión matrimonial es un misterio porque Dios ha ocultado su significado más profundo durante la historia del Antiguo Testamento, pero ahora está siendo revelado totalmente por el apóstol, a saber: es el misterio de que el matrimonio es una imagen de Cristo y la iglesia. Versículo 32: “yo me refiero a Cristo y a la iglesia”.
Entonces, el matrimonio es como una metáfora, una imagen, un cuadro, una parábola o un modelo que representa algo más que el mero hecho de un hombre y una mujer que llegan a ser una sola carne. Representa la relación entre Cristo y la iglesia. Este es el significado más profundo del matrimonio. Representa el drama viviente de cómo Cristo y la iglesia se relacionan entre sí.
El Paralelo Entre un Cuerpo y una Carne
En los versículos 28-30 se puede ver la confirmación de esa afirmación. Allí se describe el paralelo entre Cristo y la iglesia como un cuerpo y el marido y la esposa como una carne. Versículos 28-29: “Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida…” En otras palabras, la unión en una sola carne entre un hombre y su esposa significa que en cierto sentido ahora ellos son un solo cuerpo y, por lo tanto, en ese mismo acto el cuidado que un esposo tiene de su esposa lo tiene de sí mismo. Ellos son uno. Lo que él hace por ella lo hace por sí mismo.
Después Pablo compara esto con el cuidado que Cristo tiene de la iglesia. Versículos 29-30: “… pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo”. Preste atención a este paralelo: Cristo alimenta y cuida a la iglesia porque somos miembros (es decir, brazos, piernas, manos, pies) de su cuerpo. Y el esposo alimenta y cuida a su esposa “como a su propio cuerpo”. Ninguno jamás ha odiado a su propia carne. Las esposas son nuestra propia carne así como la iglesia es el propio cuerpo de Cristo. Así como el marido es una sola carne con su esposa, Cristo es un solo cuerpo con la iglesia. Cuando el esposo alimenta y cuida a su esposa, se alimenta y se cuida a sí mismo; y cuando Cristo alimenta y cuida a la iglesia, se alimenta y se cuida a sí mismo.
Todo esto subraya lo que Pablo llama “misterio profundo”; es decir, que, en su significado más profundo, el matrimonio es una copia de Cristo y la iglesia. Si uno quiere entender el propósito de Dios para el matrimonio tiene que entender que estamos considerando una copia de un original más grande, una metáfora de una realidad más grande y una parábola de una realidad más grande. Y el original, la realidad y la verdad es el matrimonio de Dios con su pueblo, o como lo vemos en el Nuevo Testamento, el matrimonio de Cristo con la iglesia. Y la copia, la metáfora y la parábola es el matrimonio humano entre un esposo y una esposa. Geoffrey Bromiley dice: “Cuando Dios creó al hombre a su propia imagen, también creó el matrimonio terrenal a imagen de su eterno matrimonio con su pueblo” (God and Marriage, Dios y el Matrimonio, p. 43). Ésta es una de las cosas más profundas que alguien puede decir acerca de la vida humana…
Los Roles son Diferentes
Una de las cosas que debemos aprender de este misterio es que los roles del esposo y la esposa en el matrimonio son distintos. Consideren la manera cómo Efesios 5:22-25 muestra el rol del esposo y el rol de la esposa en el misterio del matrimonio como copia de Cristo y la iglesia: “Esposas, sométanse a sus esposos, como conviene en el Señor. Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo. Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo. Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella”. Los esposos son comparados con Cristo; las esposas son comparadas con la iglesia. Los maridos son comparados con la cabeza; las esposas son comparadas con el cuerpo. A los esposos se les ordena amar como Cristo amó; a las esposas se les ordena someterse como la iglesia debe someterse a Cristo.
Es asombroso cómo muchas personas no ven esto cuando consideran este pasaje. O, si lo ven, no le prestan atención. Pienso en aquellos a los que podríamos llamar igualitarios, aquellos que rechazan la idea de que los hombres deben ser los líderes en el hogar. Ponen todo el énfasis en el versículo 21 y en la enseñanza de la sumisión mutua.
Todos estamos de acuerdo que el versículo 21 surge del versículo 18 donde Pablo nos manda ser llenos con el Espíritu. Versículos 18b-21: “Sean llenos del Espíritu. Anímense unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales. Canten y alaben al Señor con el corazón, dando siempre gracias a Dios el Padre por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Sométanse unos a otros por reverencia a Cristo”.
Entonces, la sumisión mutua se entiende como una expresión de la llenura del Espíritu Santo. Los esposos y las esposas que están llenos del Espíritu Santo se sirven mutuamente. Se humillan y descienden para elevar al otro. Encuentran la manera de subordinar sus preferencias personales para atender a la necesidad del otro. ¡Amén a esto! No deseo minimizar la sumisión y el espíritu de servicio que debe haber en ambos cónyuges, y sería de desear que se manifestaran más y más.
La Sumisión Mutua y los Roles Únicos
Pero el problema es que los igualitarios parecen quedarse allí, en la sumisión mutua, como si eso fuera todo lo que uno necesita decir acerca de los roles en el matrimonio, o como si eso es todo lo que el texto tiene que decir. Y cuando se detienen allí, muchas personas permanecen en un estado de gran ambigüedad y confusión acerca de los respectivos roles del esposo y la esposa. Una vez que queda claro que un esposo y una esposa deberían ser mutuamente humildes, y estar mutuamente listos para servirse, y mutuamente deseosos de satisfacer las necesidades del otro y de edificar la vida del otro, una vez que esto ha quedado claro, todavía perdura una gran incertidumbre en cuanto a lo que distingue los roles del esposo y la esposa, si es que hay algo que los distingue… ¿Sólo es el don biológico de la maternidad lo que distingue a ambos roles? ¿O hay algo más profundo?
Lo que resulta tan asombroso es que los igualitarios no abarcan lo que cualquier lector común puede ver en Efesios 5. Después de declarar en el versículo 21 que hay una sumisión mutua, Pablo dedica doce versículos a desarrollar sus pensamientos acerca de la diferencia que existe en la manera como un esposo y una esposa deben servirse mutuamente. Y al afirmar la importancia del rol único del esposo como cabeza y del llamado único de la esposa a someterse a esa autoridad, uno no niega la sumisión mutua.
Jesús, el Novio, Sirvió a su Novia
Para poder entender esto, sencillamente recordemos que Jesús mismo se ató una toalla y se arrodilló en el piso para lavar los pies de los discípulos (el novio sirviendo a la novia); pero también tengamos presente que ni por un instante ninguno de los apóstoles en esa habitación dudó de quién era el líder en ese momento. En otras palabras, la sumisión y el espíritu de servicio mutuos no anulan la realidad del liderazgo o la sumisión. El espíritu de servicio no anula al liderazgo; lo define. Cuando Jesús llegó a ser el siervo de la iglesia, semejante a un cordero, no dejó de ser el León de la tribu de Judá.
Después de llamar la atención a la sumisión y espíritu de servicio mutuos en el versículo 21, Pablo dedica el resto del pasaje hasta el versículo 33 a hacer distinciones entre el rol del esposo y el rol de la esposa, entre el liderazgo amoroso de un esposo que toma su ejemplo de Cristo, y la sumisión de una esposa que toma su ejemplo de la manera cómo la iglesia debe seguir a Cristo.
Lo que necesitamos entender en el pasaje de hoy no es que el llamado a la sumisión mutua deja a los jóvenes buscando a tientas lo que significa ser un esposo y a las jóvenes buscando a tientas lo que significa ser una esposa. Lo que necesitamos escuchar es lo que significan el liderazgo y la sumisión. ¿Cuáles son las implicaciones positivas y prácticas de ser llamado cabeza, y que da al hombre su rol distintivo en el matrimonio? No es suficiente decir “sírvanse mutuamente”. Es verdad que Cristo y su iglesia se sirven mutuamente. Pero no se sirven mutuamente en todo de la misma manera. Cristo es Cristo., y nosotros somos la iglesia. Confundir estas diferencias sería devastador, tanto doctrinal como espiritualmente. Así también el hombre es el esposo retratado en Cristo, y la mujer es la esposa retratada en la iglesia. Y confundir estas distinciones establecidas por Dios, o abandonarlas, resultaría en más desilusiones, más divorcios, y más devastación.
Los Roles no son Arbitrarios o Reversibles
Una de las cosas claras como el cristal aquí en Efesios 5 es que los roles del esposo y la esposa en el matrimonio no son asignados arbitrariamente ni son reversibles, como tampoco son reversibles los roles de Cristo y de la iglesia. Los roles del esposo y la esposa tienen sus raíces en los roles distintos que tienen Cristo y su iglesia. La revelación de este misterio pone en primer plano la intención original del pacto matrimonial en el Jardín de Edén.
Uno puede ver esto muy claramente cuando reflexiona en lo que el pecado hizo con el liderazgo y la sumisión, y percibe que la enseñanza de Pablo aquí en Efesios 5 está perfectamente elaborada para remediar aquella corrupción. Cuando el pecado entró en el mundo arruinó la armonía del matrimonio. Pero no la arruinó debido al nacimiento del liderazgo y la sumisión, sino debido a que pervirtió el liderazgo humilde y amoroso del hombre en dominación hostil en algunos hombres y perezosa indiferencia en otros. Y a que pervirtió la sumisión inteligente, voluntaria, feliz, creativa y clara de la mujer en servilismo manipulador en algunas mujeres y descarada insubordinación en otras. El pecado no creó el liderazgo y la sumisión; los arruinó y distorsionó y los hizo desagradables y destructivos.
Recobrando los Roles de los Estragos del Pecado
Ahora bien, si esto es verdad, entonces la redención que se produjo con la venida de Cristo no consiste en el desmantelamiento del original, del orden creado del liderazgo amoroso y la sumisión voluntaria, sino en la recuperación del original de los estragos del pecado. Y esto es exactamente lo que encontramos aquí en Efesios 5:21-33. Esposas, ¡que su sumisión caída (por causadle pecado) sea redimida modelándola de acuerdo al propósito que Dios tiene para con la iglesia! Esposos, ¡que su liderazgo caído sea redimido modelándolo de acuerdo al propósito que Dios tiene para con Cristo!
Por lo tanto, el liderazgo no es el derecho de controlar, abusar o descuidar. (El modelo es el sacrificio de Cristo). Más bien, es la responsabilidad de amar como Cristo amó, guiando, protegiendo y proveyendo para la esposa y la familia. Y la sumisión no es servilismo o sumisión forzada o cobardía. Ésta no es la manera como Cristo quiere que la iglesia responda al liderazgo, protección y provisión, porque quiere que la sumisión de la iglesia sea libre, voluntaria, feliz, pura y fortalecedora.
En otras palabras, Efesios 5:21-33 consiste de dos cosas: Protege contra los abusos del liderazgo diciendo a los esposos que amen como Jesús, y protege contra el envilecimiento de la sumisión diciendo a las esposas que responda de la misma manera como la iglesia lo hace con Cristo.
Definiendo Liderazgo y Sumisión
Voy a terminar por ahora con breves definiciones de liderazgo y sumisión, y Dios mediante volveré la semana que viene con aplicaciones prácticas de los que es la liderazgo en particular.
Liderazgo el es llamado divino a un esposo para que asuma la responsabilidad primaria de ser como Cristo: en su hogar debe ejercer su liderazgo, protección y provisión como un siervo. (Vea el mensaje de la semana que viene en el que se darán las bases bíblicas de las palabras “liderazgo, protección y provisión”).
Sumisión es el llamado divino a una esposa para que honre y afirme el liderazgo de su esposo y para que le ayude a perseverar en esto de acuerdo con los dones que ella tiene.
Una buena manera de terminar hoy es asumir este compromiso: Espero que ustedes, sean solteros o casados, viejos o jóvenes, tomen esto seriamente. No debido a que la sociedad funciona de esta manera, sino debido a la revelación del pacto que guarda Cristo y que guarda la iglesia.
Ver: Corazón de León y semejanza de de cordero - El esposo cristiano como la cabeza, PARTE 2
Fuente: John Piper
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