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Corazón de León y semejanza de de cordero - El esposo cristiano como la cabeza, PARTE 2

La razón por la que estoy usando el título “Corazón de León y Semejanza de Cordero” para referirme al esposo cristiano como cabeza de su esposa, es debido a que el esposo es llamado a liderar como Jesús, quien es el León de Judá (Apocalipsis 5:5) y el Cordero de Dios (Apocalipsis 5:6). Jesús tenía un corazón de león y era semejante a un cordero, era fuerte pero manso, duro pero tierno, enérgico pero sensible, temerario pero con un corazón que podía condolerse. Él estableció el patrón para lo que debe ser la masculinidad.

Efesios 5:21–33 (NVI)

21 Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo. 22. Esposas, sométanse a sus esposos, como conviene en el Señor. 23. Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo. 24 Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo. 25 Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella, 26 para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra, 27 para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa y sin mancha. 28 Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, 29 pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia, 30 porque somos miembros de su cuerpo. 31 “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo”. 32 Esto es un misterio profundo; yo me refiero a Cristo y a la iglesia. 33 En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo.

Jesús, el Arquetipo de la Masculinidad

La razón por la que estoy usando el título “Corazón de León y Semejanza de Cordero” para referirme al esposo cristiano como cabeza de su esposa, es debido a que el esposo es llamado a liderar como Jesús, quien es el León de Judá (Apocalipsis 5:5) y el Cordero de Dios (Apocalipsis 5:6). Jesús tenía un corazón de león y era semejante a un cordero, era fuerte pero manso, duro pero tierno, enérgico pero sensible, temerario pero con un corazón que podía condolerse. Él estableció el patrón para lo que debe ser la masculinidad.

Pero quizás para algunos no resulta claro que ser cabeza en el matrimonio significa principalmente liderazgo. Pienso que éste es el caso. El versículo clave sobre el liderazgo aquí es Efesios 5:23: “Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo”. De modo que el esposo tiene que asumir su irremplazable papel en el matrimonio a partir de lo que es Cristo en su relación con la iglesia. Quiero decir que el esposo tiene una responsabilidad irremplazable de liderazgo en el matrimonio.

El Esposo como Líder

La última vez sugería que una definición Bíblica de liderazgo podría ser: El liderazgo es el llamado divino a un esposo para que asuma la responsabilidad primordial de ser como Cristo: en su hogar debe ejercer su liderazgo, protección y provisión como un siervo. Mientras más he pensado acerca de estas tres facetas de ser cabeza –liderazgo, protección y provisión– más me parece que ellas realmente se resuelven en una sola cosa con dos expresiones. La cosa es el liderazgo, y la protección y la provisión son las dos expresiones. En otras palabras, el liderazgo de un esposo se expresa asumiendo el papel protagónico, con el entendimiento de que ese papel le lleva a proteger a la familia y a proveer para sus necesidades. Entonces, la protección y la provisión no están separadas del liderazgo. Son las dos áreas fundamentales donde el esposo es llamado a asumir dicha responsabilidad primordial.

Entonces, lo que necesitamos ver es el apoyo que el texto da a estas ideas y después encontrar algunas aplicaciones o ilustraciones de lo que significan. A partir del texto daremos unos pocos argumentos que nos permiten pensar que la palabra cabeza en el versículo 23 involucra una irremplazable responsabilidad de liderazgo.

El Esposo como Cabeza

1) En el Antiguo Testamento cabeza se usa para designar a un líder. Por ejemplo, en Jueces 11:11 dice: “Jefté fue con los ancianos de Galaad, y el pueblo le hizo cabeza y jefe sobre ellos; (eis kephalēn kai eis archēgon).” (Versión La Biblia de las Américas). (Vea 10:18; 11:8–9; 2 Samuel 22:44; Salmo 18:43; Isaías 7:8).

2) Efesios 1:21–23 dice que Cristo está “muy por encima de todo gobierno y autoridad, poder y dominio… y de cualquier otro nombre que se invoque… Dios sometió todas las cosas al dominio de Cristo, y lo dio como cabeza a toda la iglesia. Ésta, que es su cuerpo, es la plenitud de aquel que lo llena todo por completo” (NVI). Al llamarlo “cabeza” de toda la iglesia, este texto se enfoca en el gobierno y la autoridad de Cristo. Entonces, el énfasis está puesto en su liderazgo sobre la iglesia.

3) En Efesios 5:25 Pablo dice: “Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella”. Aunque el acento aquí está puesto sobre el sacrificio de Cristo por su novia, y por eso dice al esposo que debe amar de esta manera, no debemos perder la ineludible verdad de que Cristo tomó una acción absolutamente decisiva. Sus acciones no eran una especie de respuesta a la iglesia. La iglesia no había planeado su salvación ni su santificación. Cristo lo hizo. Éste es el liderazgo en su sentido más elevado. Pero es un liderazgo puesto al servicio de la iglesia. Cristo toma el liderazgo para salvar a su novia, y lo hace sufriendo por ella.

Pero no solamente vemos el liderazgo de Cristo en su sacrificio ni en el hecho de que lo planificó así y tomó la iniciativa en lugar de reaccionar a una iniciativa de la iglesia, sino también en que murió para darnos un ejemplo. Jesús dijo: “Si alguno quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirme” (Mateo 16:24). En otras palabras, dijo: “He asumido el liderazgo de sufrir por amor; ahora tomen su cruz y síganme”. Por eso el liderazgo no es principalmente un derecho y un privilegio, sino una carga y una responsabilidad.

4) Finalmente, debido a estas tres razones por las que ser cabeza tiene que ver primordialmente con el liderazgo, el cuarto argumento es que el concepto de sumisión, cuando está relacionado con el liderazgo, implica que ser cabeza significa liderazgo. Pablo dice en los versículos 22–23: “Esposas, sométanse a sus propios esposos, como al Señor. Porque el esposo es cabeza de su esposa”. Cuando la base de la sumisión se expresa en términos del liderazgo del marido, es claro que el liderazgo asume tal naturaleza que una mujer puede honrarlo.

La definición de sumisión que vamos a explicar después de la Pascua es:

“La sumisión es el llamado divino a una esposa a honrar y afirmar el liderazgo de su esposo y a ayudarle a perseverar en ello, de acuerdo a los dones que ella tiene.”

Hoy el punto es, simplemente, que cuando la sumisión está correlacionada con el liderazgo, implica que reconoce que ser cabeza significa liderazgo. La esposa honra y afirma el liderazgo de su esposo y le ayuda a perseverar en ello de acuerdo a los dones que ella tiene.

De manera que a partir de estas cuatro observaciones, y hay más en otros lugares de la Biblia que podríamos mirar, concluyo diciendo que el liderazgo es el llamado divino al esposo para tomar la responsabilidad primordial de ejercer un liderazgo de servicio, protección y provisión en el hogar, semejante al que ejerce Cristo con la iglesia.

Protección

Ahora bien, ¿dónde vemos en este texto la idea de que este liderazgo asume la responsabilidad de proteger y proveer para la familia? Primero, consideremos la protección. En los versículos 25–27, Pablo muestra cómo el marido debe amar a su esposa; es decir, cómo debe ejercer el liderazgo de servicio que Cristo ejerció: “Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella, para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra, para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa y sin mancha”.

En las palabras “se entregó por ella” vemos el sacrificio salvador de Jesucristo. Cuando Cristo se entregó por nosotros, realmente tomó nuestro lugar. Llevó nuestros pecados (1 Pedro 2:24), fue hecho maldición por nosotros (Gálatas 3:13) y murió por nosotros (Romanos 5:8); y debido a todo esto somos reconciliados con Dios y salvados de su ira. Romanos 5:10 dice: “Porque si, cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su hijo, ¡con cuánta más razón, habiendo sido reconciliados, seremos salvados por su vida!”

Si alguna vez hubo un ejemplo de liderazgo que toma la iniciativa para proteger a su esposa, es este ejemplo de Cristo. De manera que cuando Pablo requiere del esposo que sea la cabeza de su esposa por medio del amor, y que ejerza ese liderazgo amando como Cristo amó, quiere decir básicamente: Protégela a todo costo.

Provisión

¿Y qué diremos acerca de la provisión? Estoy afirmando que el liderazgo es el llamado divino a un esposo para que asuma la responsabilidad primordial de ser como Cristo: en su hogar debe ejercer su liderazgo, protección y provisión como un siervo. ¿Hay evidencias en este texto Bíblico en cuanto a que el liderazgo de un esposo debería asumir la responsabilidad de proveer para su esposa y su familia? Sí. En verdad, esto es aún más explícito. Vea los versículos 28–29: “Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, 29 pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida…”

Las palabras “alimenta” y “cuida” son significativas. La palabra alimenta (ektrephei) en la Biblia con frecuencia se refiere a la crianza de los hijos y la provisión de aquello que ellos necesitan, pero la parte de su significado que se aplica aquí no tiene que ver con que el esposo es un padre, sino que es un proveedor diligente. Esta palabra es usada más bien en el sentido de Génesis 45:11, donde José les dice a sus hermanos: “Yo les proveeré (ekthrepsō) alimento allí, porque aún quedan cinco años más de hambre”. Por lo menos, el punto aquí es que si el marido lidera como Cristo lo hace, toma la iniciativa para ver cómo satisfacer las necesidades de su esposa y de sus hijos. Él provee para ellos.

De manera similar, la otra palabra del versículo 29 señala en la misma dirección pero aún más tiernamente. El esposo “lo alimenta y lo cuida (thalpei) [a su cuerpo, a su esposa], así como Cristo hace con la iglesia”. Esta palabra que se traduce cuidar es usada por Pablo en otra oportunidad para referirse a su tierno amor por la iglesia de Tesalónica. Se compara con una madre que está cuidando de su bebé. 1 Tesalonicenses 2:7: “… los tratamos con delicadeza. Como una madre que amamanta y cuida a sus hijos…” Él no trataba de subestimar a la iglesia; el punto era enfatizar su tierno cuidado y el hecho de que él haría todo lo que pudiera por ellos, así como una madre lo hace por su hijo.
Entonces, concluyo que hay una buena razón aquí en Efesios 5 (por no mencionar Génesis 1–3 y otros lugares) para elevar el llamado divino de un esposo a esta posición: asumir la responsabilidad primordial de tener un liderazgo de servicio, protección y provisión en el hogar, semejante al que tiene Cristo con la iglesia.

La Vida Depende de la Protección y la Provisión

Ahora notemos algo acerca de la protección y la provisión. La razón por la cual estos dos términos sobresalen es que son totalmente básicos. Sin protección y sin provisión, la vida misma está amenazada. La razón por la que estos dos elementos salen a la superficie tan rápidamente es que si un esposo fracasa en su liderazgo aquí, quizás no haya otro lugar donde pueda ejercerlo. La vida de la familia depende de la protección y la provisión. La vida misma ha de ser protegida y cuidada, o deja de existir.

Pero hay otra razón por la que estos dos términos se destacan. La protección y la provisión tienen tanto un significado físico como espiritual. Es necesario proveer el alimento físico, y es necesario proveer el alimento espiritual. El esposo tiene que proteger a la familia contra lo que la amenaza físicamente y lo que la amenaza espiritualmente. De manera que cuando uno lo piensa en profundidad, virtualmente todo lo que un esposo debe hacer en este liderazgo se resume en uno de estos cuatro elementos: 1) Provisión física (tal como alimentos y abrigo); 2) provisión espiritual (la palabra de Dios y la guía, la instrucción y el estímulo espirituales); 3) protección física (de los intrusos, de los desastres naturales y de las enfermedades); y 4) protección espiritual (mediante las oraciones, las reprensiones, y la exclusión del hogar de ciertas influencias). Provisión física y espiritual. Protección física y espiritual.

Animando a los Esposos

Antes de dar algunos ejemplos, permítanme expresar una palabra de ánimo y de advertencia. El ánimo es para los hombres. Si esto les suena nuevo y abrumador, anímense porque Cristo no les llama a hacer algo sin darles primer la capacidad y la fortaleza que necesitan. A mi padre le encantaba citarnos Filipenses 4:13 a toda la familia: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. A los esposos se les exige que hagan algunas cosas muy difíciles. El liderazgo no es fácil. Una parte de lo que significa ser cristiano es aquello de “Tomen su cruz y síganme”. Pero con cada mandamiento viene una promesa: “Así que no temas, porque yo estoy contigo no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa” (Isaías 41:10). Entonces, ¡anímense! El liderazgo es difícil. Pero usted es un hombre. Es un hombre. Si su padre nunca le enseñó cómo liderar, su Padre celestial lo hará.

Una Advertencia a las Esposas

Esta advertencia es para las mujeres. Ustedes no pueden demandar que sus esposos asuman el liderazgo. Por varias razones: 1) El hecho de demandar se contradice con aquello que ustedes anhelan. No entra dentro del carácter de ustedes. Si llegan a convertirse en demandantes, su esposo ya no es el líder. 2) Demandar puede ser contraproducente, porque si él siente algún impulso por intentar se el líder con más dureza, la demanda enfriará su corazón porque sentirá que ya no está liderando; sentirá que ustedes son condescendientes con él. 3) Todo esto tiene que nacer en su corazón por medio de la obra de la palabra de Dios y del Espíritu de Dios.

Entonces, en vez de demandar, 1) oren seriamente por él a fin de que Dios despierte su verdadera masculinidad. 2) Pídanle una oportunidad para estar a solas con él, cuando no estén cansados ni enojados, y entonces hablen acerca del deseo que ustedes, mujeres, tienen en su corazón. Cuando expresen su anhelo, háganlo sin que suene como un ultimátum, y con un sentido de esperanza puesta en Dios, no en el hombre. Manifiesten aprecio por la manera en que él está liderando, y elógienlo por eso.

Ejemplos y Explicaciones

Esto tenía que ver con el ánimo y la cautela. Ahora demos algunos ejemplos y explicaciones. Serán breves y provocadores, pero de ninguna manera intentarán dar respuesta a todas sus preguntas. Consideraremos lo que es el liderazgo en cada una de las cuatro esferas mencionadas anteriormente.

1. El Liderazgo en la Provisión Espiritual

Para proveer alimento espiritual para la familia, usted debe conocer el alimento espiritual. Esto significa que un hombre debe alinearse firmemente detrás de Dios. Usted puede liderar espiritualmente sólo si está creciendo en su conocimiento de Dios y en su amor a Dios. Si usted está alimentando su alma con la palabra de Dios, también se sentirá movido a alimentar a su esposa y a sus hijos.

Cada día reúna a su esposa y sus hijos para tener devocionales, o como quiera llamarlos: oraciones familiares, adoración familiar, tiempo de la familia con la Biblia, etc. Tome la iniciativa de reunirlos. Si no sabe qué hacer, pregúnteles a algunos hermanos qué hacen ellos. O pregúntele a su esposa qué le gustaría a ella que se hiciera. En todo esto usted no debe actuar en forma aislada. Recuerde, el liderazgo asume la responsabilidad primordial, pero no la responsabilidad exclusiva. Oro para que las esposas siempre estén sosteniendo y ayudando a sus esposos. Porque habitualmente ellas tienen dones que los esposos no tienen. Lo que las mujeres desean de un hombre es que posea una iniciativa espiritual y moral, no una dominación espiritual y moral.

Y recuerden que no hay necesariamente una conexión entre ser un líder eficaz y ser más intelectual o más competente que su esposa. El liderazgo no asume que el hombre es superior. Asume que debería tomar la iniciativa. Asegúrense de que su familia ora, lee la Biblia, va a la iglesia, discute temas espirituales y morales, aprende a usar los medios de la gracia, crece en el conocimiento, y mira el ejemplo que usted le da en todas estas cosas.

2. El Liderazgo en la Provisión Física

El esposo tiene la responsabilidad primordial de poner pan en la mesa. Destaco de nuevo que la palabra primordial es importante. Tanto los esposos como las esposas trabajan. Pero sus esferas de trabajo son diferentes. Para el hombre su trabajo consiste en ganar el pan; para la esposa es el de ser gerente, diseñadora del ámbito doméstico y la encargada del cuidado de este ámbito. Además, esto no significa que una esposa nunca deberá trabajar fuera del hogar o que el esposo nunca compartirá las cargas domésticas. Pero sí significa que un hombre compromete su propia alma y envía un mensaje equivocado a su esposa y a sus hijos cuando no se ubica como el único que determina que tiene la responsabilidad de poner pan en la mesa. Puede que esté incapacitado o capacitado para hacer lo que su corazón desea hacer. Puede que temporalmente esté estudiando mientras su esposa sostiene la familia. Pero sea cual sea el caso, su corazón, y en lo posible su cuerpo, estará moviéndose hacia el uso de su mente y de sus manos para proveer a las necesidades físicas de su esposa y sus hijos.

3. El Liderazgo en la Provisión Espiritual

Hoy en día los peligros espirituales que asedian a la familia son innumerables y sutiles. Como nunca antes se necesitan guerreros valientes. No provistos de lanzas y armaduras, sino de discernimiento y coraje bíblicos. En primer lugar, esposos, oren por su familia diariamente: “No nos dejes caer en tentación sino líbranos del maligno” (Mateo 6:13). Luchen por ellos en oración contra el maligno, el mundo y la carne. Ore por ellos emulando las oraciones de la Biblia. No se preocupen. Dios oye y responde a la oración por su esposa y sus hijos.

Establezca estándares para su esposa y sus hijos. Trabaje paso a paso con estos estándares con referencia a su esposa. Recuerde que el camino del liderazgo es el de una responsabilidad primordial, pero no de una única responsabilidad. Las esposas están ansiosas por ayudar en esto, se sienten muy frustradas cuando nosotros los esposos no tomamos ninguna iniciativa y las dejamos solas en este esfuerzo por determinar e implementar los estándares. Hombres, tomen la iniciativa en determinar lo que se ha de ver en la televisión. Cuáles películas verán usted y sus hijos en el cinematógrafo. Cuál música se escuchará. Y cuán bajo será el escote de sus hijas. Estoy tentado para predicar todo un mensaje acerca de la relación que hay entre los papás y la manera como se visten sus hijas. Sí, es cierto que mamá es la pieza clave aquí para ayudar a esas mujercitas a aprender el significado de la modestia y la belleza. Pero es indispensable que el papá cumpla con su rol con relación a las dos, madre e hija, tanto para aprobar su aspecto como para hablarles cuando la manera como ellas se visten da evidencias de que ellas no piensan en lo que significa la manera de vestirse. Papás, ustedes saben exactamente lo que quiero decir. Lo que ustedes necesitan aquí es coraje. No tengan temor. Ella es su hija, y debe escucharle cuando le habla acerca de lo que ella les dice a los hombres con su ropa.

Ahora les doy otro ejemplo de lo que es el liderazgo con referencia a la protección espiritual: En Efesios 4:26–27 Pablo dice: “Si se enojan, no pequen. No dejen que el sol se ponga estando aún enojados, ni den cabida al diablo”. En otras palabras, si uno se va a la cama sin resolver el enojo, queda abierta una puerta para el diablo, en su casa, en sus hijos y en el matrimonio. El liderazgo también significa que debemos asumirlo en lo que hace a la reconciliación.

No estoy tratando de decir que las esposas nunca deberían decir “lo siento”. Pero en la relación entre Cristo y su iglesia, ¿quién toma la iniciativa para renovar todas las cosas? ¿Quién dejó la comodidad y la seguridad de su trono de justicia y puso a funcionar la misericordia en el Calvario? ¿Quién vino primero a Pedro después de sus tres negaciones? ¿Quién ha venido a usted una y otra vez para perdonarlo y ofrecerle su renovada comunión? Así que, esposos, su liderazgo significa: Sigan adelante. Asuman el liderazgo. No importa si es su esposa quien cometió la falta. Eso no detiene a Cristo. ¿Quién debe romper primero el hielo del silencio? ¿Quién tiene que decir las palabras “Lo siento, quiero que de esto salga lo mejor”? O: “¿Podemos hablar? Me gustaría que las cosas vayan mejor”. Es posible que ella se anticipe a usted en esto. Está bien. Pero ¡ay de usted si piensa que, debido a que ella cometió la falta, ella es quien tiene la obligación de pronunciar la primera palabra de reconciliación! El liderazgo no es fácil. Es el trabajo más difícil y humillante del mundo. Proteja a su familia. Esfuércese, tanto como le sea posible, para hacer la paz antes que se ponga el sol.

4. El Liderazgo en la Provisión Física

Desearía que esto fuera demasiado obvio y no tuviera necesidad de ilustrarlo. Pero aquí está la ilustración. Si durante la noche escucha un ruido que podría ser producido por un ladrón, no le diga a su esposa: “En nuestro matrimonio somos iguales, así que hoy te corresponde a ti ir a ver qué sucede. La última vez fui yo”. Usted no debería asumir esta actitud aunque su esposa fuera cinturón negro en karate. Después de que usted enfrente al ladrón, tal vez ella lo domine con un buen golpe en el plexo solar Pero sería mejor que usted estuviera inconsciente en el piso cuando ella lo haga, o usted no es un hombre. Hermano, esto lo escribió en su alma el Dios Todopoderoso. Sea usted grande o pequeño, fuerte o débil; sea de noche o de día, quien debe ir a enfrentar primero al enemigo es usted. ¡Ay del esposo, y ay de la nación, que envía a sus mujeres a pelear las batallas que les pertenecen a ellos!

Para la Gloria de Dios y Nuestro Bien

Cuando Adán y Eva pecaron en el jardín y Dios descendió para pedirles cuentas, no importó el hecho de que Eva había pecado primero. “Dios el Señor llamó al hombre y le dijo: ¿Dónde estás?” (Génesis 3:9). Hoy la palabra de Dios para la familia es ésta: Adán, esposo, padre, ¿dónde estás? Si algo no está andando bien en su hogar, y Jesús viene a golpear a su puerta, puede ser que lo haga porque tiene algo que tratar con su esposa, pero lo primero que va a decir cuando ella abra la puerta, será: “¿Está el hombre de la casa?”

Si un hombre asume gozosamente la responsabilidad primordial que Dios le ha dado de ejercer un liderazgo semejante al de Cristo en cuanto a proveer para su hogar y protegerlo, tanto en lo que se refiere al bienestar de la familia como a lo que se refiere a la disciplina y la educación de los hijos, a la mayordomía del dinero, a mantener un trabajo seguro, a solucionar las discordias, su esposa nunca se arrepentirá de haberse casado con él. Porque Dios, cuando diseña algo (como el matrimonio), lo diseña para su gloria y para nuestro bien.

Ver: Corazón de León y Semejante a un Cordero PARTE 1

Fuente: John Piper

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