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Lo que Dios a unido que no lo separe el hombre

Estamos llegando al fin de nuestra serie sobre el matrimonio (terminará la semana próxima), y por lo tanto es adecuado que pensemos juntos acerca de las implicaciones del significado del matrimonio con respecto al divorcio y el nuevo casamiento.

“LO QUE DIOS HA UNIDO,
QUE NO LO SEPARE EL HOMBRE” – Primera Parte

por John Piper

24 de Junio de 2007

 

Marcos 10:1–12

1 Jesús partió de aquel lugar y se fue a la región de Judea y al otro lado del Jordán. Otra vez se le reunieron las multitudes, y como era su costumbre, les enseñaba. 2 En eso, unos fariseos se le acercaron y, para ponerlo a prueba, le preguntaron: —¿Está permitido que un hombre se divorcie de su esposa? 3 —¿Qué les mandó Moisés? —replicó Jesús. 4 —Moisés permitió que un hombre le escribiera un certificado de divorcio y la despidiera —contestaron ellos. 5 —Esa ley la escribió Moisés para ustedes por lo obstinados que son —aclaró Jesús—. 6 Pero al principio de la creación Dios “los hizo hombre y mujer”. 7 “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, 8 y los dos llegarán a ser un solo cuerpo.” Así que ya no son dos, sino uno solo. 9 Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. 10 Vueltos a casa, los discípulos le preguntaron a Jesús sobre este asunto. 11 —El que se divorcia de su esposa y se casa con otra, comete adulterio contra la primera —respondió—.12 Y si la mujer se divorcia de su esposo y se casa con otro, comete adulterio.

Estamos llegando al fin de nuestra serie sobre el matrimonio (terminará la semana próxima), y por lo tanto es adecuado que pensemos juntos acerca de las implicaciones del significado del matrimonio con respecto al divorcio y el nuevo casamiento. Para muchos de ustedes que han pasado por un divorcio y ahora están solos o se han casado de nuevo, o cuyos padres u otras personas amadas se han divorciado, la sola mención de la palabra divorcio tiene un enorme peso de aflicción, pérdida, tragedia, desilusión, enojo, pesar y culpa. Pocas cosas son más dolorosas que el divorcio, que hiere más profundamente la condición humana que cualquier otra herida relacional. Emocionalmente, distorsiona más el corazón que la muerte de un cónyuge. Generalmente la muerte causa un dolor limpio. El divorcio generalmente causa un dolor sucio. En otras palabras, la enorme pérdida que causa la muerte del cónyuge está combinada en el divorcio por la fealdad del pecado y la atrocidad moral que lo hacen tan perjudicial.

La Devastación del Divorcio

Con frecuencia el divorcio demanda largos años antes de que se pueda llegar a acuerdos y a reajustes. La vida se conmociona enormemente. Es posible que el alma sea torturada por un sentimiento de fracaso, culpa y temor. Como el Salmista, el cónyuge empapará su cama con lágrimas noche tras noche (Salmo 6:6). Perderá rendimiento en su trabajo. Las personas no ya saben como relacionarse con él y los amigos comienzan a retirarse. Uno siente que en el pecho tiene un gran cartel que dice aplazado. Esta soledad no es como la soledad que genera la viudez, o como la soledad del que nunca se ha casado. Es única en su clase. (Y ésta es una de las razones porqué tantos divorciados se buscan entre sí). Siente que un futuro devastador puede consumirlo. Las discusiones en los tribunales forman parte de esta miseria personal. Y además frecuentemente uno debe enfrentarse con el lugar agonizante que ocupan los hijos. Los padres no tienen muchas esperanzas de que sus hijos queden sin cicatrices o de que algún día arruinen su matrimonio. Las tensiones que surgen por la custodia de los hijos o el sostén financiero profundizan las heridas. Y además los complicados y artificiales regímenes de visita pueden prolongar la tragedia durante décadas. Y a todo esto hay que sumarle que (en los Estados Unidos) esto es lo que les ocurre a cuatro de cada diez matrimonios, o más.

Enfrentando el Divorcio

Hay dos maneras de enfrentar esta situación con amor y cuidado. Una es ponerse al lado de las personas divorciadas para tratar de ayudarles en su pesadumbre y su arrepentimiento por haber tenido una parte pecaminosa en su divorcio. Y luego ayudarles en los cambios que deberán experimentar y ayudarles a encontrar el camino para disfrutar del perdón y la fuerza que Cristo obtuvo en la cruz cuando murió y resucitó.

La otra manera para enfrentar esta situación con amor y cuidado es comprender que se debe odiar al divorcio porque está en contra de la voluntad de Dios, y hacer todo lo posible bíblicamente para evitar que se produzca. La falta de compromiso con lo sagrado y permanente del matrimonio, que debilita la solidez del pacto de esta unión, puede caernos bien en el corto plazo, pero con el paso de los años causa estragos. Preservar el armazón del pacto matrimonial mediante estándares altos, quizás se sienta como algo difícil en el corto plazo, pero traerá miles de bendiciones a las generaciones futuras. Espero que en nuestra iglesia florezcan estas dos formas de tratar el divorcio con amor y cuidado.

El Pacto Rige Hasta que Cristo lo Anula

Una de las razones por las que en esta serie de mensajes he enfatizado tanto el significado final del matrimonio es que su significado es tan importante que los seres humanos no pueden quebrantarlo legítimamente. El significado último del matrimonio es representar (mostrar vivamente) el pacto de amor que hay entre Cristo y su iglesia. Vivir esta verdad y mostrar esta verdad es lo que da al matrimonio un significado muy profundo. Es la razón final por la que existe el matrimonio. Hay otras razones, pero ésta es la principal. Si Cristo abandonara y descartara a su iglesia, entonces un hombre podría divorciarse de su mujer. Y si la iglesia comprada por la sangre del Nuevo Pacto dejara de ser la esposa de Cristo, entonces una esposa podría divorciarse de su esposo. Pero mientras Cristo guarde su pacto con su esposa, la iglesia, y mientras la iglesia, por medio de la gracia de Dios que la sostiene, permanezca como el pueblo elegido por Jesucristo, entonces seguirá teniendo sentido el compromiso matrimonial: Lo que Dios ha unido, sólo Dios puede separarlo, no el hombre.

La Seriedad de lo Sagrado

Oro para que uno de los efectos de esta serie sea hacernos personas profundamente responsables acerca de lo sagrado del matrimonio. El mundo trata a este diamante como si fuera una piedra sin valor. Pero el matrimonio es mucho más sagrado de lo que la mayoría de la gente se imagina. Es una creación única e incomparable de Dios, un retrato dramático de la relación de Dios con su pueblo, y una demostración de la gloria del pacto Divino de guardar el amor. Contra todas las actitudes de menosprecio que hay en el mundo hacia el matrimonio, y que también las hubo en el mundo de Jesús, las palabras del Señor acerca del matrimonio son impresionantes. El matrimonio es una obra de Dios, no del hombre, y por lo tanto el hombre no tiene el derecho para darle fin.

Jesús Conoce a su Moisés.

En nuestro texto de Marcos 10:1 y sig., los fariseos vinieron a Jesús y le preguntaron: “¿Está permitido que un hombre se divorcie de su esposa?” Pero hoy en día, la gente ni siquiera se hace esta pregunta. Se da por sentado que sí. No solamente le está permitido, sino es fácil y barato. Busque en Google la palabra “divorce” (divorcio), y verá que es posible acceder a cosas como éstas: “Divórciese Fácilmente En Línea”, “Divórciese Simplemente en Línea”, “Divorcio sin Problemas por 28,95 Dólares”, “Divórciese Fácilmente En Línea por 299 dólares”. Permítanme decir algo cuidadosa y seriamente: Aquellos que desprecian el matrimonio que fue ideado por Dios y para la gloria de Cristo, y arman su vida y su negocio y toda una industria alrededor de divorcios baratos y fáciles, están bajo la ira de Dios, y necesitan arrepentirse y buscar su perdón por medio de Cristo antes de que sea demasiado tarde para ellos.

Jesús sabía que los Fariseos en general eran una generación adúltera (Mateo 12:39). Sabía como defendían su divorcio. De manera que los llevó a su mismo terreno y les preguntó en Marcos 10:3: “¿Qué les mandó Moisés?” Los llevó a Moisés. Pero ellos deberían tener cuidado aquí. Porque Moisés escribió en Deuteronomio lo que ellos estaban a punto de decir como si lo citaran. En el versículo 4 respondieron: “Moisés permitió que un hombre le escribiera un certificado de divorcio y la despidiera”. Esto es verdad. Es una referencia a Deuteronomio 24:1.

¿Qué dijo Jesús en respuesta a esta defensa del divorcio? Versículo 5: “Esa ley la escribió Moisés para ustedes por lo obstinados que son”. Es sorprendente. Implica que en el Antiguo Testamento hay leyes que no son expresiones de la voluntad de Dios para todos los tiempos, sino expresiones en cuanto a cómo debían manejar de la mejor manera el pecado algunas personas específicas en ciertos tiempos determinados. En el Antiguo Testamento nunca se dio un mandamiento en cuanto al divorcio, ni nunca fue instituido el divorcio. Pero fue permitido y regulado. De la misma manera que fue permitida y regulada la poligamia, y ciertos tipos de esclavitud fueron permitidos y regulados. Y Jesús dice aquí que este permiso no reflejaba el ideal de Dios para su pueblo, sino que era un reflejo de la dureza del corazón humano. “Esa ley la escribió Moisés para ustedes por lo obstinados que son”.

Regreso a la Creación

De manera que Jesús lleva a los fariseos (y a nosotros) a lo que fue la voluntad de Dios en la creación, y cita Génesis 1:27 y 2:24 para mostrarnos cómo son las cosas con respecto al matrimonio. Versículos 6–8: “Pero al principio de la creación Dios ‘los hizo hombre y mujer’. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo.’”. Aquí termina la cita de la Escritura. Y ahora la pregunta es: ¿Qué hará Jesús con esto? Claramente Jesús ve que hay una tensión entre Deuteronomio 24 y Génesis 1 y 2. El pero al comienzo del versículo 6 (“Pero al principio de la creación…) significa: En Génesis 1 y 2 la voluntad de Dios acerca del divorcio no es la misma voluntad que expresó en Deuteronomio 24.

De manera que la pregunta es: ¿Qué camino va a seguir Jesús? Va a decir: Bien, todavía hoy hay dureza en el corazón, aún en mis discípulos, por lo tanto ¿Deuteronomio expresa la voluntad de Dios para los cristianos de hoy? ¿O dirá: Yo soy el Mesías, el Cristo, el Hijo del Hombre que ha venido al mundo para reunir un pueblo que, por la fe en Él y unido a Él, despliegue el verdadero significado del matrimonio de manera que se guarde el pacto matrimonial? ¿El énfasis estará puesto en el hecho de que en la iglesia todavía hay dureza de corazón, o se enfatizará el hecho de que lo viejo ha pasado y ha llegado ya lo nuevo (2 Corintios 5:17)?

Tres Conclusiones de Jesús

En los versículos 8b y 9 Jesús enuncia tres conclusiones. (1) En el versículo 8b dice: “Así que ya no son dos, sino uno solo”. En otras palabras, puesto que en Génesis 2:24 Dios dijo: “… y los dos se funden en un solo ser”, la conclusión para su tiempo y el nuestro es: “Así que ya no son dos, sino uno solo”. El matrimonio es una unión muy profunda, como lo es la unión de Cristo y la Iglesia en un solo cuerpo (Romanos 12:5).

(2) La segunda conclusión a la que llega Jesús es que esta unión en un solo cuerpo es la creación, es la obra de Dios y no del hombre. En el versículo 9 dice: “Por tanto, lo que Dios ha unido…” De modo que aunque dos seres humanos deciden casarse, y un pastor o un sacerdote o un representante de la justicia o alguna otra persona solemnizan y legaliza la unión, todos ellos son secundarios. El actor principal sigue siendo Dios. “Lo que Dios ha unido…” Dios es el actor principal en el drama del matrimonio.

Y (3) al final del versículo 9 Jesús llega a la tercera conclusión: “Que no lo separe el hombre”. Aquí la palabra “hombre” (“que no lo separe el hombre”) no es la palabra que distingue lo masculino de lo femenino, sino la palabra que distingue a lo humano de lo divino. El contraste es: “Si Dios ha unido al hombre y a la mujer en el matrimonio, ningún ser humano tiene el derecho de separar lo que Dios ha unido. Esta tercera conclusión Jesús la extrae de Génesis 1 y 2. Puesto que Dios ha creado esta sagrada unión con el sagrado propósito de mostrar la firmeza inquebrantable del pacto de amor que ha establecido con su pueblo, simplemente ningún hombre tiene el derecho de destruir lo que Dios ha creado.

El Final con los Fariseos

Aquí finaliza la conversación de Jesús con los fariseos acerca del divorcio. Tiene algo más para decirles a los discípulos, pero con los fariseos ha terminado. No preguntan nada más. Jesús no dice nada más. Habían venido con su pregunta y Jesús les dio su respuesta. Habían preguntado: “¿Está permitido que un hombre se divorcie de su esposa?” Y Jesús respondió: “Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”. No. No está permitido; no es legal. Contradice el propósito final del matrimonio.

Por supuesto, alguno podría decir que el divorcio siempre ha contradicho el significado del matrimonio, hasta cuando se escribió el permiso de Deuteronomio. Pero Jesús no está pensando de esta manera. Convoca a sus seguidores a que vivan según un estándar más elevado que el del compromiso con la dureza del corazón en Deuteronomio.

Jesús no Vino para Ratificar a Moisés

Jesús no vino simplemente para apoyar la ley Mosaica. Vino para cumplirla en su propia obediencia y muerte, que fueron perdonadoras, justificantes y superadoras de la ley; y también para elevar a sus seguidores redimidos, perdonados y justificados a los estándares más elevados que proyectó para cuando todo lo de Moisés fuera entendido correctamente. Recuerde Mateo 5:17: “No piensen que he venido a anular la ley o los profetas; no he venido a anularlos sino a darles cumplimiento”. Y después da seis ejemplos de lo que esta obediencia radical debía significar para sus discípulos. Aquí hay dos: 1) “Ustedes han oído que se dijo a sus antepasados: “No mates… Pero yo les digo que todo el que se enoje con su hermano quedará sujeto al juicio del tribunal” (Mateo 5:21–22). 2) “Ustedes han oído que se dijo: ‘No cometas adulterio’. Pero yo les digo que cualquiera que mira a una mujer y la codicia ya ha cometido adulterio con ella en el corazón” (Mateo 5:27–28). Y hay otros cuatro ejemplos similares en Mateo 5.

Jesús Vino para Cumplir la Ley de Moisés

En otras palabras, Jesús no vino solamente para cumplir la ley en su propia obra, vino para dar a su pueblo una comprensión radical de la ley y una obediencia radical a la ley que no está basada en la ley sino en Él mismo, y, por lo tanto, refleja la plenitud de lo que Dios quiere para nosotros; y especialmente refleja el evangelio, la obra de Cristo en el Calvario por su iglesia, y el pacto que estableció con ellos. El propósito principal del matrimonio entre cristianos es el de contar la verdad acerca del evangelio: que Cristo muere por su iglesia y que la iglesia lo ama, y que el pacto con su esposa nunca se rompe.

En esencia, Jesús dice: “Han oído que fue dicho: ‘Se les permite divorciarse’. Pero yo les digo: ‘He venido a conquistar la dureza de su corazón. He venido a morir por sus pecados. He venido para que lleguen a ser considerados justos. He venido para mostrarles que el matrimonio tiene el propósito de representar el pacto de amor sacrificial que he hecho con mi esposa pecaminosa. He venido para darles la fuerza para que, permaneciendo casados o permaneciendo solteros, puedan cumplir sus promesas y mostrar cómo es mi pacto, y cuán sagrado es el lazo pactual del matrimonio”.

Cuando los fariseos se fueron y Jesús va a la casa con sus discípulos, profundiza este tema aún más franca y radicalmente. Marcos 10:10–12: “Vueltos a casa, los discípulos le preguntaron a Jesús sobre este asunto.
El que se divorcia de su esposa y se casa con otra, comete adulterio contra la primera —respondió—.Y si la mujer se divorcia de su esposo y se casa con otro, comete adulterio’”.

Para la Semana Próxima

Marcos no dice lo asombrados que se sintieron los discípulos al oír estas palabras. Mateo sí lo dice. Voy a ocuparme de eso basado en dos pasajes en Mateo (5:32; 19:9), tres en 1 Corintios (7:10–11, 12–16, 39) y uno en Romanos (7:1–3), porque creo que deberíamos apropiarnos del valor de lo que Jesús dice aquí, y asesorarnos sobre el tema del nuevo casamiento después del divorcio si es que aún vive el cónyuge. Pienso que esto es lo que Jesús requiere de sus seguidores. Mantenga sus votos matrimoniales de manera que pueda proclamar la verdad acerca del inquebrantable pacto de amor de Cristo.

El Divorcio y el Evangelio

Pero al terminar hoy quiero enfatizar que lo que Jesús dice en los versículos 10–12 son increíbles buenas noticias, aún para aquellos que se han divorciado y casado nuevamente. ¿Sabe por qué? Porque Jesús dice: No te divorcies de tu cónyuge para casarte con alguna otra persona. Si lo haces, habrás cometido adulterio. ¿Por qué es adulterio? Finalmente, es adulterio porque traiciona la verdad acerca del matrimonio que Cristo quiere mostrar. Jesús nunca, nunca, nunca hace esto con su esposa, la iglesia. Nunca le da la espalda. Nunca la abandona. Nunca abusa de ella. La ama siempre. Siempre que se extravía la rescata. Siempre es paciente con ella. Siempre la cuida, provee paras sus necesidades, la protege y, lo más maravilloso, se deleita en ella. Y si usted, usted que se ha casado una vez, o cinco veces, o nunca, si usted se arrepiente, confía en Cristo y le recibe como el tesoro que llevó su castigo y llegó a ser quien le justificó, entonces usted pertenece a la esposa de Cristo. Y él se relaciona con usted de esta manera: “Todo el que cree en él recibe, por medio de su nombre, el perdón de los pecados” (Hechos 10:43).

El llamado radical de Jesús dice que uno nunca debe divorciarse y volverse a casar; pero además es una declaración que las personas que han fracasado pueden ser salvas por medio del evangelio Si Cristo no hubiera declarado esto, estaríamos deshechos. Pero si esto es verdad, ¡cuán fiel y perdonador es Él!, y por lo tanto, somos salvos.

 

 

Traducido por Eduardo Coria

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Comentarios

alejandro Escribio:

2008-01-07 17:10:00

Hola, me llamo Alejandro,34 años, 3 hijos, criado en el evangelio pero con un encuentro personal solo 4 años atras. Mi esposa me abandono, se fue con otra persona y se llevo a mis hijas, las cuales no vi durante 8 meses. Mis hijas levitas y yo tambien. A los 4 meses comenence un romance con una persona de la iglesia, me senti­a solo y destruido. Empece a vivir con ella y ahora tengo mi cuarto hijo, sentia­ el repudio de los hermanos de la iglesia. Yo crei­a que estaba bien lo que hacia pero el señor hablaba constantemente en que estaba en pecado. Ahora no puedo dejarla, se lo que tengo que hacer pero mi pregunta es, Tengo amor salvacion y perdon si la dejo?? Quiero seguir a Cristo, el es mi compania y mi amigo Alguien responda por favor. Ahora si vuelvo con mi ex....es pecado tambien??. No quiero irme al infierno. Gracias por ayudarme. Que Dios les bendiga.

Patricia Escribio:

2008-01-17 12:53:00

Hola Alejandro Dios te bendiga y tambien a tu familia. Ante todo recuerda que tenemos un Dios de amor, a quien debemos seguir por lo que él es y no por temor de ir al infierno, no lo veas como un ser castigador que quiere tu mal Respecto a tu inquietud, de acuerdo a la palabra dice que el vinculo del matrimonio es lo que el establece. Teniendo en cuenta que tu esposa te abandonó y se fue con otra persona, incurriá ella en adulterio, con lo cual usted tendrí­a libertad de iniciar una nueva relación pero con el vinculo matrimonial. Espero que crezca en fe y en obendiencia. Dios lo bendiga. usted podr­a

Esther C Escribio:

2008-02-06 08:24:00

Seis años atras mi esposo me engano con otra mujer de la iglesia donde persevero. Por varios años vivio adulterando con ella y me maltrataba y despreciaba. Yo sospechaba lo que estaba pasando, pero cada vez que lo confrontaba me insultaba y negaba todo. Finalmente, en Noviembre del 2005 me confeso que estaba en adulterio con esa mujer desde Abril del 2002. Me dijo que ella lo chantajeaba y lo amenazaba con romperme el matrimonio si no seguia acostandose con ella. Mi esposo me dijo que me queria a mi y que no sabia como salir de esa situacion. Yo decidi ayudarle y perdonarle. Dios me fortalecio mucho en medio de esta situacion tan dolorosa. Cuando la mujer se entero de que yo sabia todo, se enojo y decidio hacerme la guerra. Lamentablemente, mi esposo siguio con ella hasta que finalmente la mujer se mudo a otro lugar. Lo mas triste es que ella es casada y su esposo es un buen hombre. Desde que ella se fue mi matrimonio ha mejorado bastante y mi esposo me trata mejor, aunque hay algo que me entristece y me molesta, pues desde que esa mujer se fue, ella llama a mi esposo por telefono varias veces por semana. El la atiende siempre y cuando yo le reclamo se enoja y me dice que tiene que atenderla todas las veces que lo llame. Me siento traicionada y muy ofendida porque siguen comunicandose. Que puedo hacer para que se termine esta situacion tan desagradable? A veces siento deseo de decirle todo al esposo de ella. Me siento muy oprimida y frustrada porque mi esposo continua atendiendola y no quiere romper su comunicacion con ella. Que debo hacer?

paulino Escribio:

2008-02-28 23:06:00

yo estuve casado 15 años hace tres que mi esposa se fue para hacer su vida con otra persona, estabamos casados por la iglesia y sin embargo ella se fue, pero bueno el caso es que después de todo esto, me gustarí­a rehacer mi vida pero según lo que señala Lucas 0 6-9, seria o estaría cayendo en pecado, yo no quiero pecar ni ir en contra de Dios, sin embargo esta separación significa que ya nunca debería casarme ni tener pareja porque caigo en pecado??? Me gustarí­a saber que salida tengo

Alicia Escribio:

2008-07-30 16:24:00

acabo de casarme hace 10 meses y pero nuestro matrimonio no va muy bien pues parace que empieza a afectar la difenrecia de edades pues el cumplira 36 en los prox meses y yo acabo de cumplir 25 en realidad para mi no es mucho eso de la edad peo el es muy frio y no se comunica a veces me lastima con su indifenrecia y egoismo y cuando lo digo q xq es el cambio por que ya no es amable conmigo le pregunto si aun me ama... pues el solo responde que lo que sufrio en una relacion del pasado lo lastimo mucho que no puede ser como era antes,pues eso seria regresar al mundo y volver a ser aquella personana que se deleitaba con los placeres, hemos tenido muchas confrontaciones en las que creo que su reaccion es xq no me ama... aun no tenemos hijos y pienso que es hora de darnos un respiro ... el me traiciono cunado fuimos novios meses antes deca de casarnos y en su momento el no se fue con esa otra chica solamente por la familia... aun que lo perdone y trate de olvidar no he podiodo sacarlo por completo por que hasta hace algun tiempo yo supe que ellos aun mantenian el contacto... son muchos factores que estan afectando nuestra relacion, pues no fue mi primera opcion pero creo que es momento de separarnos no se que hacer?

Grettel Castillo Escribio:

2009-05-24 08:41:00

hey, mi nombre es Grettel y tengo una pregunta. Yo y mi esposo seguimos casados pero separados. El tiene una novia y los dos se mudaron juntos y lo llame para saber de nuestro divorcio y me dice que no lo llame mas! ya estoy harta de oir lo mismo! pero nesesito el divorcio y el lo esta haciendo (pagando) ya no se que hacer? estoy harta!!!!!!!!!!

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