Llegar a ser quienes debemos
Llegar a ser quienes debemos
Sansón significa “semejante al sol, fuerte”
Sansón es otro de los “héroes” de la fe de Hebreos 11.
En Jueces capítulo 13 se relata la historia de su nacimiento:
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“Había un hombre de Zora, de la tribu de Dan, el cual se llamaba Manoa; y su mujer esa estéril y nunca había tenido hijos. A esta mujer apareció el ángel de Jehová, y le dijo: ...concebirás y darás a luz un hijo. Ahora pues, no bebas vino ni sidra, ni comas cosa inmunda...y navaja no pasará sobre su cabeza porque el niño será nazareo a Dios desde su nacimiento, y él comenzará a salvar a Israel de mano de los filisteos...Entonces dijo Manoa al ángel de Jehová: ¿Cuál es tu nombre, para que cuando se cumpla tu palabra te honremos? Y el ángel respondió: ¿Por qué preguntas por mi nombre, que es admirable?...Entonces conoció Manoa que era el ángel de Jehová...Y la mujer dio a luz un hijo, y le puso por nombre Sansón. Y el niño creció, y Jehová lo bendijo. Y el Espíritu de Jehová comenzó a manifestarse en él...”
Su destino brillante se vio opacado por sus pecados y equivocaciones, que leemos en Jueces capítulos 14 a 16 y que finalmente lo llevaron a la muerte.
¿Por qué, pues, figura en la galería de la fe?
En 1ª Corintios 15 leemos
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“Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales; pero una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales. Una es la gloria del sol, otra la gloria de la luna y otra la gloria de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en gloria...porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad...entonces se cumplirá la palabra que está escrita: sorbida es la muerte en victoria…” (Vs. 40-43, 53-54)
Evidentemente, Sansón durante su vida, no supo vestirse de lo necesario para llevar adelante la tarea que Dios le había encomendado...Pero su fe igualmente estaba puesta en Dios de tal manera que en medio de sus acciones erradas, él reconocía Su Mano
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“Y es Espíritu de Jehová vino sobre él, y descendió a Escalón y mató a treinta hombres...” (Jueces 14:19)
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“Y teniendo gran sed, clamó luego a Jehová, y dijo: Tú has dado esta grande salvación pro mano de tu siervo; ¿y moriré yo ahora de sed, y caeré en mano de los incircuncisos” (Jueces 15:18)
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“Entonces clamó Sansón a Jehová, y dijo: Señor Jehová, acuérdate ahora de mí, y fortaléceme, te ruego, solamente esta vez, oh Dios, para que de una vez tome venganza de los filisteos por mis dos ojos...y los que mató al morir fueron muchos más que los que había matado durante su vida” (Jueces 16:28-30)
Recordemos: Dios desea darle brillo a nuestras vidas. No debemos opacarlo, pero si lo hacemos a causa de nuestros errores, aún podemos tener oportunidad de arrepentimiento y renovación de nuestra fe, como en el caso de Sansón...
Fuente: TBS
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