¿Cómo somos?...
¿Es usted una persona que continuamente tiene que ser “convencida” de lo que hay que hacer? ¿Requiere de explicaciones y de comprender lo que hay por delante? ¿Necesita tener claro el panorama para continuar?
¿O es de aquellas que con mansedumbre o tranquilidad aceptan lo que se plantea y avanzan sin mayores cuestionamientos, sólo asegurándose que lo que se va a emprender sea correcto?
Algunos de nosotros nos inscribimos en el primero de estos grupos, y otros en el segundo... Ni uno ni otro es incorrecto, solamente reflejan nuestras personalidades, gustos, características y formas de encarar la vida.
Una cosa es imprescindible. Sujetar nuestras acciones y encaminarlas dentro de la exclusiva Voluntad de Dios.
Juan el Bautista era un hombre de carácter enérgico. Debía serlo para el ministerio que tenía que realizar...
Juan Enfrentaba
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“En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado. Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz del que clama en el desierto: preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas...Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre, porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham a un de estas piedras” (Mateo 3:1-3,7-9)
Juan Denunciaba
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“Porque Juan decía a Herodes: No te es lícito tener la mujer de tu hermano” (Marcos 6:18)
Juan Preguntaba
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“Los discípulos de Juan le dieron las nuevas de todas estas cosas. Y llamó Juan a dos de sus discípulos, y los envió a Jesús, para preguntarle: ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro?” (Lucas 6:18-19)
Pero hubo momentos en que Juan mismo solamente tenía la alternativa de aceptar lo que se le presentaba
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“Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; y bienaventurado es aquel que no halle tropiezo en mi” (Lucas 7:22-23)
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“Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán para ser bautizado por él. Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó. Y Jesús, después que fue bautizado...” (Mateo 3:13-15)
En Lucas 10:41-42 Jesús nos dio una pauta de la manera de decidir las cosas:
“Respondiendo Jesús le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero SOLO UNA COSA ES NECESARIA...y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada”
Recordemos: Más allá de nuestras preferencias y modos de encarar la vida, elijamos hacer “la mejor parte”, lo que Dios desea, poniéndonos a Sus Pies para ser usados por El...
Fuente: TBS
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