El Rey pide...
¿Conoce el juego llamado “El Rey pide...”? Era muy usado en campamentos juveniles... Se dividen los grupos en 2 equipos, y se les entrega una larga lista de pedidos, mientras más inverosímiles y difíciles de conseguir, mejor. Cosas como “una cana de la cabeza del panadero del pueblo”, “la firma de dos simpatizantes del mismo equipo de fútbol del equipo contrario”, “el nombre de dos personas del grupo que nacieron el mismo día”, “una pluma del nido que se encuentra en el pino en tal lugar...” etc. Para lo cual, todos deben preguntar, investigar, observar, correr de aquí para allá. El primero que consigue toda la lista, gana el premio.
¿Sabe que en la Biblia encontramos una lista de lo que Dios nos pide a nosotros?
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“Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año? ¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma? Oh, hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios” (Miqueas 6:6-8)
¿Y sabe usted por qué Dios nos pide eso?... Porque en El y a través de El podemos obtenerlo y practicarlo...
“Hacer justicia”
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“Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:8)
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“Y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Efesios 4:24)
“Amar misericordia”
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“Y su misericordia es de generación en generación a los que le temen” (Lucas 1:50)
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“Vestíos, pues como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad...” (Colosenses 3:12)
“Humillarte ante tu Dios”
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“Y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:8)
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“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo” (1º Pedro 5:6)
¿Le parecen difíciles estos pedidos?... Si tuviéramos que producirlos o encontrarlos por nosotros mismos, serían imposibles de cumplir... pero si nos atenemos a Su Promesa, ¡es más fácil!
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“Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia” (Romanos 9:16)
Recordemos: Primero nos provee lo que necesitamos, luego nos pide que le demos...
Fuente: TBS
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