¿Profetas modernos?
Leamos Habacuc 1:1-4
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“La profecía que vio el profeta Habacuc. ¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan. Por lo cual la ley está debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia”
¡Qué actualizado está este profeta, verdad? ¡Pareciera que estuvo en nuestra región y observó los vecindarios! O vio las noticias por Televisión y luego habló...
En realidad... los tiempos pasan, las situaciones se repiten...
Dios nos dice que no podemos conocer cuándo ocurrirán las cosas que El desea o permite que sucedan...
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“Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad” (Hechos 1:7)
Pero, aunque no podamos estar seguros de los acontecimientos, sí podemos estarlo del Dios que está por encima de todas estas cosas, el cual hará conforme a lo que haga falta, sea en individuos o en naciones:
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“Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos; porque haré una obra en vuestros días, que aun cuando se os contare, no la creeréis” (Habacuc 1:5)
La promesa específica que le da a Habacuc, podemos hacerla nuestra y aplicarla a la realidad cotidiana, como todas las demás promesas y enseñanzas de la Biblia:
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“Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará. He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por la fe vivirá” (Habacuc 2:3-4)
Y luego, llegará el día en que todas las cosas se conjugarán en una:
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“Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar” (Habacuc 2:14)
Mientras espero, yo personalmente, me aferraré a estas afirmaciones:
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“Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra” (Habacuc 2:20)
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“En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo” (Isaías 6:1)
¿Y Usted?... ¿También lo hará?...
Recordemos: Ningún poder humano o celestial puede quitar a Dios de Su Trono ni de Su Templo... El permanecerá allí para siempre...
Fuente: TBS
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