Mucho o poco...
Algunas personas se destacan por los talentos especiales que poseen: Son artistas, tienen buena voz, saben hablar muy bien, tienen dotes organizativas o de mando. Otros tienen elegancia innata, belleza que parece imperecedera, atraen multitudes o tienen simple simpatía y amabilidad que hacen bien a muchos. Otros más, van por la vida quizás simplemente evitando tropezar y “meter la pata” con lo que hacen...
Para todos, los de los primeros grupos o los que pertenecemos al último, fueron escritos estos versículos de la Biblia:
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“Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos...después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos...” (Mateo 25:14-30)
Unos reprodujeron, otro solo mantuvo escondido lo poco que recibió...
Hoy en día, el Señor aún no ha regresado a pedirnos cuentas. Pertenezcamos a cualquiera de los grupos, El nos ha dado algo. Si no es una cualidad o talento muy vistoso, tal vez sea “tan solamente” la prudencia de saber “no meter la pata”. Y cualquiera que sea, podemos y debemos usarla correctamente.
¿Tenemos dinero y recursos? Podemos usarlos para infinidad de cosas...
¿Tenemos buena relación con las personas? ¡Qué oportunidad para hablarles de Dios!
¿Sabemos hacer algo que otros no pueden? ¡Podemos compartir el conocimiento con los demás!
¿Creemos no tener nada? ¡Quizás poseemos dos oídos, dos manos, dos ojos y una boca!, que pueden escuchar, sostener, ver necesidades y trasmitir a aquellos que sí pueden hacer algo más directo para ayudar mejor.
¡Pero algo tenemos! Y Debemos usarlo.
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“Así pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel” (1 Corintios 4:1-2)
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“Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios” (1 Pedro 4:10)
Recordemos: Cinco talentos y un talento fueron merecedores de “rendición de cuentas” ante el Señor que los dio. También para nosotros será así...
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