¿Cómo las enfrentamos?...
Continuamente usamos la expresión “Me tenté” o "fui tentado" Con ella nos referimos a un atracón con chocolate, a una compra compulsiva, un ataque de risa y también un tropezón o caída espiritual.
La palabra tentación es definida en el diccionario como “sentimiento de atracción hacia una cosa prohibida” y “sujeto que induce o persuade”
La Biblia, en cambio la define de la siguiente manera:
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“Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte” (Santiago 1:13-15)
El Señor Jesucristo vivió un enfrentamiento con la tentación:
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“Jesús, lleno del Espíritu Santo...fue llevado...al desierto por cuarenta días, y era tentado por el diablo. No comió nada en aquellos días, pasados los cuales tuvo hambre. Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, dí a esta piedra que se convierta en pan. Jesús respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios...Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. Y le dijo... A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos...si tú postrado me adorares....Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu dios adorarás, y a él solo servirás...Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo....Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios” (Lucas 4:1-13)
Jesús tenía hambre, era Rey y también era el Hijo de Dios, por lo tanto, el diablo hizo sus ofertas basándose en necesidades o derechos que realmente tenía el Señor Jesucristo.
Pero Jesús se aferró al “escrito está”. El, como hombre y con toda la sabiduría que poseía, no luchó mediante palabras humanas, sino que utilizó la Palabra de Dios para vencer la tentación.
¿Argumentaremos nosotros? ¿Creemos que tenemos sabiduría o fuerza personal suficiente para vencer a un enemigo tan poderoso y hábil que puede recurrir a nuestras más secretas y recónditas debilidades y hacernos caer por ellas? Necesitamos aferrarnos a la Palabra de Dios...
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“Lámpara es a mis pies, tu palabra y lumbrera a mi camino” (Salmos 119:105)
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“Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Romanos 8:37)
Recordemos: Para las cosas que Dios nos pide, El nos da todos los recursos para lograr el objetivo.
Fuente: TBS
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