Nuestro Manual
Vivimos tiempos verdaderamente turbulentos. Colaboran para ello las presiones económicas, las guerras, la delincuencia, los conflictos de todas clases.
Pero creo que, más aún que estas cosas, lo que afecta a la sociedad es la gran inmoralidad que se manifiesta a nuestro alrededor.
El pecado existe desde que Adán y Eva cometieron el primero. Eso no podemos negarlo ni modificarlo. Y hubo épocas en que abundaba, sobreabundaba y se manifestaba abiertamente, y otras en que se mantenía más disimuladamente, ya fuera por algún despertar espiritual o por simple recato y pudor de la gente.
Hoy en día sobreabundan las demostraciones abiertas de pecados relacionados a la sensualidad y el sexo. A tal punto, que se vuelven populares y exitosos los “manuales” que se escriben para enseñar a los jóvenes a exteriorizar y liberar sus preferencias en ese sentido, con gran repercusión publica y utilizando establecimientos educativos de renombre para promocionarlos.
Y yo me pregunto: ¿Tendría éxito un manual sobre moralidad, buenas costumbres, dedicación a la vida pura y decente? Creo que no, ya que muy posiblemente se consideraría “antiguo y discriminativo”, tal y como se conduce la sociedad actual.
Pero la Biblia nos dice:
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“Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba. Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas” (1 Tesalonicenses 5:1-5)
Y es muy rotunda al afirmar:
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“Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios. Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan. Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y amor, y con la esperanza de la salvación como yelmo” (1 Tesalonicenses 5:6-8)
Estamos en la luz, somos del día, con la oportunidad de hacer una diferencia en las tinieblas. Para ello, debemos predicar con más fuerza y dedicación que nunca lo que dice 1 Tesalonicenses 5:9-10...
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“Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él”
Recordemos: El Manual de Dios que nos enseña acerca del pecado y la salvación, no debería ser opacado por ningún manual humano que enaltezca lo pecaminoso...
Fuente: TBS
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