Al corazón...
Hay palabras que no dicen nada.
Se pueden armar frases largas y completas, morfológica, sintáctica y ortográficamente impecables, pero cuyo contenido no comunica demasiado ni produce influencia alguna sobre nadie... Podemos llenar páginas enteras, escribir libros, expresar muchas cosas, totalmente inútiles para otros...
Acabo de leer 1 Timoteo 1:1-2 que dice:
-
“Pablo, apóstol de Jesucristo por mandato de Dios nuestro Salvador, y del Señor Jesucristo nuestra esperanza, a Timoteo, verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios nuestro Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor”
¡Cómo cala hondo en mi corazón!
El ministerio es por mandato divino. ¡Pero ese Dios que nos encomienda, es nuestro Salvador y Nuestra Esperanza!
¿Dónde? ¿Dónde hallaremos semejante entrega, semejante generosidad si no es en el Señor?
-
“El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿Cómo no nos dará también con él todas las cosas? (Romanos 8:32)
-
“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.” (1 Timoteo 2:5-6)
Y Timoteo... ¡Verdadero hijo en la fe! No es que haya “hijos falsos”, pero sí los hay que con su conducta, crecimiento y gratitud, provocan en sus padres espirituales una profunda satisfacción.
-
“Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás” (2 Tesalonicenses 1:3)
-
"Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia" (1 Pedro 1:14)
¡Es tan maravilloso ver a alguien nuevo en la fe, creciendo y mostrando el milagro de la Obra de Dios en su vida!
Estos de Timoteo son “solamente” dos versos, pocas palabras, algunas de ellas repetidas, quizá sin una gran exposición lingüística, pero ¡que pueden conmover profundamente el corazón!
Recordemos: Dios habla. Nosotros escuchamos. Dios provee y bendice. Nosotros recibimos sus bendiciones. ¡Gracias Señor!
Fuente: TBS
Comentarios
Comentar sobre el Artículo.






