Sin diferencias...
Para que algo funcione armónicamente, debe tener unidad y perfección. Las piezas de los engranajes deben estar aceitadas y perfectamente dentadas. Las ruedas no deben tener imperfecciones. Los equipos deben ocupar las posiciones correctas.
En las relaciones humanas igualmente, para tener armonía y paz, las personas deben mantener cierto orden y conducta.
En Efesios 2:11-12 encontramos que existían diferencias profundas entre dos grupos de personas:
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“Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo”
Esa diferencia quedó totalmente eliminada, según leemos en Efesios 2:13-16:
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“Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades”
Una vez que las diferencias, la falta de coordinación y unidad son eliminadas, queda abierto el camino para el buen funcionamiento...
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“Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que están cerca, porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu” (Efesios 2:17-22)
¿Formamos parte de esta unidad? ¿Funcionamos armónicamente con nuestros hermanos en la fe?
Recordemos: Dios nos hizo uno en Cristo... Nosotros debemos trabajar para lograr el funcionamiento más eficaz entre todos...
Fuente: TBS
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