Vivimos en un mundo violento, convulsionado por situaciones de extrema violencia, robos, asesinatos, delincuentes armados y gente común que se defiende como puede. Y temiendo que nos quede poco tiempo, podemos sentirnos tentados a responder de manera similar a los ataques a los que estamos expuestos.
Vivimos en un mundo violento, convulsionado por situaciones de extrema violencia, robos, asesinatos, delincuentes armados y gente común que se defiende como puede. Y temiendo que nos quede poco tiempo, podemos sentirnos tentados a responder de manera similar a los ataques a los que estamos expuestos.
En 1 Pedro 4:1-2 el Apóstol nos dice que nos armemos:
¡Con el pensamiento de Cristo!
Verdaderamente tenemos poco tiempo, y debemos estar preparados. ¿Para qué?
No para lo que nos dice 1 Pedro 4:3-5
Sino para lo siguiente:
La palabra “multiforme” da la idea de “todos los colores”
Todos recibimos por gracia un don para que lo administremos bien a otros. No es para todos el hablar o el ministrar, pero sí lo es para todos “glorificar a Jesucristo”
Luego nos dice:
Al administrar bien lo que Dios nos da, podemos sufrir consecuencias desagradables. Pero Pedro nos insta a distinguir entre “ser vituperados por el nombre de Cristo...si alguno padece como cristiano” (vs. 14a y 16a) y “...ninguno padezca como homicida...” (vs. 15)
Somos propensos a hacer mal las cosas y creer que las consecuencias son sufrimientos por Cristo. Miremos bien, si sufrimos por nosotros mismos, no hay gloria para Dios
Charles Spurgeon dijo: “No te cuides más de ningún otro ser humano que de ti mismo; llevamos dentro, nuestro peor enemigo”
Si sufrimos como dice 1 Pedro 4:19 las cosas son muy distintas...
Richard O. Roberts dijo: “Si estoy medio lleno de mi mismo no hay forma de que pueda estar totalmente lleno de Dios”
Recordemos: Se nos llama a hacer el bien, sin importar lo que los demás nos hagan.
TBS