¡Armados!
Vivimos en un mundo violento, convulsionado por situaciones de extrema violencia, robos, asesinatos, delincuentes armados y gente común que se defiende como puede. Y temiendo que nos quede poco tiempo, podemos sentirnos tentados a responder de manera similar a los ataques a los que estamos expuestos.
En 1 Pedro 4:1-2 el Apóstol nos dice que nos armemos:
-
“Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios”
¡Con el pensamiento de Cristo!
Verdaderamente tenemos poco tiempo, y debemos estar preparados. ¿Para qué?
No para lo que nos dice 1 Pedro 4:3-5
-
“Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías. A estos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan; pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos”
Sino para lo siguiente:
-
“Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues sobrios, y velad en oración. Y ante todo, tened ente vosotros ferviente amor, porque el amor cubrirá multitud de pecados. Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones. Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios” (1 Pedro 4:7-10)
La palabra “multiforme” da la idea de “todos los colores”
Todos recibimos por gracia un don para que lo administremos bien a otros. No es para todos el hablar o el ministrar, pero sí lo es para todos “glorificar a Jesucristo”
-
“Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén”
Luego nos dice:
-
“Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría. Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado” (1 Pedro 4:12-14)
Al administrar bien lo que Dios nos da, podemos sufrir consecuencias desagradables. Pero Pedro nos insta a distinguir entre “ser vituperados por el nombre de Cristo...si alguno padece como cristiano” (vs. 14a y 16a) y “...ninguno padezca como homicida...” (vs. 15)
Somos propensos a hacer mal las cosas y creer que las consecuencias son sufrimientos por Cristo. Miremos bien, si sufrimos por nosotros mismos, no hay gloria para Dios
Charles Spurgeon dijo: “No te cuides más de ningún otro ser humano que de ti mismo; llevamos dentro, nuestro peor enemigo”
Si sufrimos como dice 1 Pedro 4:19 las cosas son muy distintas...
-
“De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien”
Richard O. Roberts dijo: “Si estoy medio lleno de mi mismo no hay forma de que pueda estar totalmente lleno de Dios”
Recordemos: Se nos llama a hacer el bien, sin importar lo que los demás nos hagan.
Fuente: TBS
Comentarios
Comentar sobre el Artículo.






