La Oración Correcta
"En la oración es preferible que participe el corazón y falten las palabras, que no el que suenen éstas y no tome parte el corazón." (Juan Bunyan)
¡Cuántas veces he orado con palabras, sin poner el corazón en ello! Oro porque tengo una necesidad, un temor, una angustia, porque quiero o espero una respuesta específica de parte de Dios, pero son simples palabras... ¡y mi corazón no las acompaña! A veces son palabras grandilocuentes, en privado o en público.
Pero las veces en que verdaderamente pongo el corazón en la oración sucede lo que la Biblia misma nos dice que ocurre:
“Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.” (Romanos 8:26)
También en la Biblia encontramos algunas situaciones en que la oración apasionada, obtuvo la respuesta divina aún mientras estaban orando...
“Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él...y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz le resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos. Y le dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme. Y saliendo le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacia el ángel, sino que pensaba que veía una visión...y salidos, pasaron una calle, y luego el ángel se apartó de él. Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel y me ha librado de la mano de herodes...y llegó a casa de María, la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos orando. Cuando llamó Pedro a la puerta del patio, salió a escuchar una muchacha llamada Rode, la cual, cuando reconoció la voz de Pedro, de gozo no abrió la puerta, sino que corriendo adentro, dio la nueva de que Pedro estaba a la puerta. Y ellos le dijeron: estás loca. Pero ella aseguraba que así era...y cuando abrieron y le vieron, se quedaron atónitos” (Hechos 12:5-16)
“Aún estaba hablando y orando, y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo...y derramaba mi ruego delante de Jehová mi Dios...aún estaba hablando en oración, cuando el varón Gabriel, a quien había visto en la visión al principio, volando con presteza, vino a mí...” (Daniel 9:20-21)
“Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de dios, según el orden de su clase, ...entrando en el santuario del Señor...pero el ángel le dijo: Zacarías no temas; porque tu oración ha sido oída y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo...” (Lucas 1:8-13)
Cualquiera sea nuestro pedido, sabemos esto con toda certeza:
“Deléitate asimismo en Jehová y él te concederá las peticiones de tu corazón” (Salmos 37:4)
“Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho” (1ª Juan 5:15)
Recordemos: Si nosotros oramos en la forma correcta...¡DIOS RESPONDE DE MANERA PERFECTA!
Fuente: TBS
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