Repetir para aprender...
Muchas veces somos reiterativos en nuestros dichos y en nuestras acciones. Cuando queremos asegurarnos que nos entiendan o hagan lo que nos interesa, somos capaces de cansar a los demás repitiéndoles lo que deseamos que escuchen o aprendan.
Hay verdades bíblicas que Dios nos repite, no por ser cansador, sino porque quiere que las asimilemos, que las practiquemos y porque sabe que somos reacios a entenderlas y aceptarlas.
Leamos en 1 Juan...
-
“Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor” (1 Juan 4:7-8)
Nos repite una enseñanza...
-
“En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados” (1 Juan 4:9-10)
Nos repite un hecho...
-
“Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros. En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu” (1 Juan 4:11-13)
Nos repite un mandamiento...
¿Por qué razón estos pasajes son tan reiterativos?
Pues, porque hay una realidad de la cual no podemos sustraernos...
-
“Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo. Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él” (1 Juan 4:14-16)
Hemos conocido y creído, y el resultado tiene que ser obvio para todos...
-
“En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en si castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor” (1 Juan 4:17-19)
Muchas veces tratamos de eludir responsabilidades diciendo “yo no sabía” o “nadie me dijo sobre esto”... Bueno, en esta ocasión Dios nos dice, y nos aclara, por si no entendimos bien:
-
“Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano” (1 Juan 4:20-21)
En 1 Juan 5:3 dice:
-
“Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos”
Recordemos: No podemos dar aquello que no tenemos. Pero tampoco podemos dejar de mostrar aquello que sí está en nosotros.
Fuente:
Comentarios
Comentar sobre el Artículo.






