Belén…
Tiempo y lugar actúan como dos coordenadas que alineadas convenientemente marcan exactamente un suceso en la historia… El Nacimiento del Mesías de Israel fue anunciado por los profetas de tal manera que podía preverse cuando y donde sucedería…
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“Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad” (Miqueas 5:2)
Cuando 700 años antes el profeta había anunciado que en un sitio especifico nacería el Mesías, no podía imaginar que una suma de acontecimientos extraños llevaría a una joven familia hasta Belén en el tiempo exacto en que debía nacer su primer bebé…
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“Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento” (Lucas 2:4-6)
La pregunta que deberíamos hacernos es ¿Por qué Belén?... En ese tiempo Jerusalén era una ciudad hermosa y digna de recibir el Nacimiento de un Rey de Reyes… ¿Qué razones tuvo El Señor para elegir el pequeño poblado en vez de la populosa metrópoli?
Quizás el motivo más evidente se exprese por medio de la frase: “Y José subió… a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David”
Cuando Samuel recibió el encargo de Dios de nombrar un nuevo rey en lugar de Saúl, el Señor le dijo: “Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey” (1 Samuel 16:1). El hijo menor de Isaí se transformó en el nuevo rey ungido y a partir de ese momento se supo que por medio de esa línea familiar nacería el Mesías Prometido…
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“He aquí vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey… y este será su nombre con el cual le llamarán: Jehová, justicia nuestra” (Jeremías 23:5-6)
Debía nacer en Belén para que se cumplieran las profecías en referencia a la ascendencia davídica, pero… hay algo más…
Un estudio de la época y costumbres bíblicas nos presenta un dato interesante: “Para aquella época, los sacerdotes habían instruido muy bien a los pastores en la forma de criar a las ovejas para los sacrificios. Belén era el lugar donde se criaban con mucha dedicación estos animales tan especiales.. Por lo tanto, los corderos para el sacrificio eran traídos al templo por la puerta de las ovejas, situado en el monte Moriah”.
Otro autor explica en referencia a los pastores de Belén: "Sin lugar a dudas, sus ovejas serían llevadas más tarde al Templo de Jerusalén para el sacrificio de la Pascua y otros. Los corderos de Belén eran famosos por ser los únicos sin manchas y sin defectos"
Juan el Bautista dijo acerca de Jesús: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29)
Sin lugar a dudas El nació en el lugar correcto para ser Rey pero también para transformarse en el Perfecto Sacrificio por nuestros pecados… De esta manera El fue de Belén a la Cruz y de la Cruz a la Gloria, de donde un día volverá para ser el Rey de Reyes y Señor de Señores…
Recordemos: Los pequeños detalles enaltecen a Dios…
Fuente: DECH
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