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Avant Premiere del libro


Avant Premiere del libro "Todo o Nada"
La música cristiana no necesita una renovación, necesita una revolución.
¡Todo o Nada!, es la premisa de toda revolución, pues debemos retomar las sendas antiguas PERO hacia horizontes nuevos, a fin de que vean a Dios entre los hombres nuevamente con un ropaje humano asumiendo nuestra cultura pero sin pecado.
La música cristiana no necesita una renovación, necesita una revolución.


¡Todo o Nada!, es la premisa de toda revolución, pues debemos retomar las sendas antiguas PERO hacia horizontes nuevos, a fin de que vean a Dios entre los hombres nuevamente con un ropaje humano asumiendo nuestra cultura pero sin pecado.

Como primera premisa deberemos ser completamente bíblicos y erradicar un pensamiento griego que ha erosionado nuestras filas desde hace siglos, me refiero a la cosmovisión dualista de la cultura occidental, la vista de doble esfera de “sacro” y “secular”.

Los antiguos griegos forjaron con su pensamiento las bases del mundo occidental. Los filósofos valoraban el alma, pero despreciaban el cuerpo al que consideraban la cárcel del espíritu. Platón, con su teoría de las Ideas, llevó la realidad al plano de lo espiritual. Lo bueno y lo verdadero, era el mundo de las ideas, los universales, lo eterno. Lo de aquí abajo, el mundo físico, los particulares, era lo malo y despreciable. Estableció así, una dicotomía entre lo espiritual y lo material que ha sobrevivido hasta ahora. El platonismo y sus escuelas posteriores, han influido poderosamente en la historia de la iglesia hasta nuestros días, pero es contrario a la enseñanza bíblica

Yendo al punto aquí, el cristiano promedio casi inconscientemente le concede a su vida cotidiana, una esfera cristiana, y otra secular, una separación que tiene efectos devastadores. La fe occidental adquiere una visión de la realidad parcializada, y dividida, el ejemplo más claro podríamos narrarlo así, un cristiano supone que el domingo esta realizando en su iglesia tareas para Dios, pero de lunes a viernes, entre tanto, cree estar haciendo tareas seculares en su trabajo. Eso no es lo que nos enseñan las Sagradas Escrituras, pues nos dicen: “Y todo lo que hagan o digan, háganlo en el nombre del Señor Jesús.” (9), no existen áreas fuera de Dios como nosotros suponemos, “Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos…”

No hay sagrado y secular en la vida del hombre redimido, pues somos totalmente del Señor y todo lo que hacemos, de palabra o de hecho debe ser para glorificarlo a Él.

El erudito escritor, y novelista cristiano C.S. Lewis, a quien recientemente la pantalla grande del cine le ha destacado en su clásico “El León y el Ropero”, nos recuerda:
“No hay terreno neutral en el universo: cada metro cuadrado, cada milésima de segundo, Dios los declara suyos, mientras que Satanás le da la contra.”

 

La revolución o nuevo paradigma que debe asumir la música cristiana NO tiene que ver con su formato o maquillaje (estilo musical), SINO con su esencia (sentido y campo de acción).

Estamos bajo el peligro de hacer implosión en vez de explosión, estamos de veras a la inversa de la Gran Comisión en cuanto a ¡ir! e influenciar “hasta lo último de la sociedad humana”.
Jesús dijo “!Id!”, pero nuestra industria fonográfica cristiana nos induce solo a “venir” a nuestra comunidad de fe, su “Gran Omisión” es estar ausente en nuestra sociedad “secular”, digamos en buen romance que no ha querido salir de su “Jerusalén”, las razones básicamente que la detienen son; los vestigios del puritanismo con su visión griega de sacro-secular, y la dictadura comercial del mercado cristiano, ¿que significa esto en términos de mercadotecnia?, que los verdaderos inversores económicos de la música cristiana solo desean invertir en el “nicho” de mercadeo cristiano, en palabras simples les quieren vender solo a los cristianos y no a la gente sin fe, digamos que “llueve sobre mojado”.

Nosotros mismos hemos separado el arte que busca glorifica a Dios bajo la etiqueta de “música cristiana”, como si se tratase de un mero artículo de consumo solo apto para círculos religiosos, es como que hemos prohibido la fe ante los oídos de la sociedad en su conjunto, decidimos crear nuestra propia estantería de venta para que funcione solo en una “realidad paralela” al mundo cotidiano en que nos movemos, las escrituras dicen: “Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto.”

A manera de conclusión necesitamos dos cosas básicas para tener éxito en esta revolución y expansión de la fe. La primera es lograr entrar más a la sociedad como una verdadera contra-cultura, y para eso nuestro mensaje debe ser integral no meramente litúrgico, debe ser algo más que cánticos religiosos, necesitamos expresar nuestras convicciones bíblicas en todas las esferas de la vida humana, no solo en los tópicos estrictamente teológicos. La segunda cosa es que necesitamos inversores con visión no con ambición, que no solo estén pensando en aras de las ganancias sino de la influencia donde más se necesita, por otra parte, ¿acaso esa no es la cosmovisión de la mayordomía y economía divina en Su Reino, las vidas no el dinero?.

No estamos proponiendo una secularización de nuestro arte, todo lo contrario, estamos proponiendo el Señorío de Cristo sobre un arte secularizado, es la acción de avanzada que la Iglesia jamás debió abandonar, es esa clase de fe que influenciaba todo a su paso, de la cual decían en el mundo antiguo: “! Estos hombres que han trastornado el mundo entero, también han venido acá.”

 

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(Reseña del libro “Todo o Nada” a editarse a finales del 2007

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5982 215 0782
Montevideo-Uruguay
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